Andrew Pérez: El Sueño de Jugar para los Tigres del Licey Hecho Realidad

Ene 24, 2025

A sus 28 años, Andrew Pérez, nacido en Orlando, Florida, ha convertido en realidad uno de sus mayores anhelos: jugar para los Tigres del Licey, el equipo que marcó su infancia gracias a su abuela, una ferviente seguidora del conjunto azul. Desde los 10 años, cuando vio por primera vez la icónica chaqueta de los Tigres en casa de su abuela, Pérez sintió una conexión especial con la tradición y la pasión que representa el Licey.

Hoy, como lanzador del equipo, no solo ha cumplido ese sueño, sino que también ha dejado su huella en la historia de la Liga Dominicana de Béisbol. Fue pieza clave en la victoria del sexto partido más largo en las finales de la liga, un emocionante enfrentamiento que se extendió por 14 entradas, consolidando su lugar como un jugador decisivo en momentos cruciales.

Una carrera marcada por la perseverancia

Con una trayectoria que incluye experiencia en las ligas menores de los Estados Unidos, además de pasos por México y Japón, Pérez ha acumulado aprendizajes y desafíos que lo han preparado para brillar en la Liga Dominicana. Jugar en las finales con los Tigres del Licey, equipo al que siempre admiró, tiene un significado especial para él.

“La diferencia entre jugar aquí y en el sistema universitario es enorme”, confesó el zurdo. “La pasión de los fanáticos, la intensidad del juego y el orgullo que representa llevar esta camiseta hacen que sea un sueño hecho realidad”.

Un legado que inspira

El caso de Andrew Pérez no solo resalta su talento en el montículo, sino también el impacto de las tradiciones familiares y el poder de los sueños. Para él, cada lanzamiento con los Tigres del Licey es más que una jugada: es un homenaje a su abuela y a los valores que lo llevaron hasta este momento.

Pérez continúa soñando en grande y tiene claro que su carrera en el béisbol dominicano apenas comienza. “Es un honor ser parte de esta historia, y espero seguir contribuyendo al legado de los Tigres del Licey”, concluyó emocionado.

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