El Salvador cerró el año 2024 con un récord histórico de apenas 114 homicidios, posicionándose como uno de los países más seguros del hemisferio occidental, según destacó el presidente Nayib Bukele. Diciembre fue especialmente notable, con solo un asesinato reportado, consolidándose como el mes más seguro en la historia del país.
Con una tasa de homicidios de 1,9 por cada 100,000 habitantes, el país experimentó una transformación significativa, tras haber sido catalogado en el pasado como uno de los más inseguros del mundo. Bukele atribuyó este logro a la implementación del estado de excepción desde marzo de 2022, una medida aprobada por el Congreso para combatir las pandillas que operaban en el 90 % del territorio salvadoreño. Esta política permitió la captura de más de 83,000 presuntos pandilleros y la reducción drástica de la criminalidad.
Aunque los resultados han sido celebrados por el gobierno, organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por denuncias de abusos y muertes bajo custodia durante el régimen de excepción. A pesar de las controversias, la reducción de homicidios representa un cambio radical en un país que, en 2015, registró una tasa de 103 homicidios por cada 100,000 habitantes, marcando uno de los períodos más violentos en su historia reciente.










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