El Gobierno sueco anunció este miércoles su intención de reforzar la seguridad en los centros educativos, tras el tiroteo ocurrido la semana pasada en una escuela para adultos en Örebro, que dejó un saldo de once muertos, incluido el atacante.
El ministro de Educación, Johan Pehrson, explicó que entre las medidas propuestas se incluyen controles de acceso, registros de mochilas y la implementación obligatoria de planes de emergencia en todos los centros. Estas disposiciones, que ya estaban en estudio, se aprobarán por vía de urgencia para que entren en vigor el 1 de julio.
El autor del ataque fue identificado como Rickard Andersson, un hombre de 35 años con antecedentes de aislamiento social y problemas psiquiátricos. La Policía confirmó que usó tres armas y granadas de humo compradas por internet, lo que dificultó la respuesta de las autoridades. Entre las víctimas había nacionales de Siria y Bosnia, lo que ha generado especulaciones sobre un posible motivo racista detrás del ataque.
El Ejecutivo, con el respaldo del partido ultraderechista Demócratas de Suecia, busca extender las medidas de seguridad a todos los niveles educativos para prevenir nuevos incidentes.










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