La izquierda latinoamericana se ha dividido tras las elecciones en Venezuela, en las que el Consejo Nacional Electoral (CNE) declaró ganador a Nicolás Maduro con 5.150.092 votos, el 51,20% del total. Este resultado permite a Maduro comenzar un tercer mandato de enero de 2025 a enero de 2031. La oposición, encabezada por María Corina Machado y Edmundo González, no reconoce la victoria y sostiene que González es el verdadero ganador.
Chile y Colombia han solicitado transparencia y verificación internacional del proceso. El canciller colombiano, Luis Gilberto Murillo, y el presidente chileno, Gabriel Boric, han exigido claridad en los resultados, mientras que el presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, también ha expresado dudas y ha pedido informes de las misiones de observación electoral.
Por otro lado, México y Brasil, dos países clave de la región, aún no han emitido una posición oficial. La canciller mexicana, Alicia Bárcena, y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, han guardado silencio hasta el momento.
En contraste, el presidente de Bolivia, Luis Arce, y los mandatarios de Cuba y Honduras, Miguel Díaz-Canel y Xiomara Castro, han felicitado a Maduro por su «victoria electoral» y han destacado la legitimidad del proceso.
La división en la región subraya la complejidad y la controversia que rodean las recientes elecciones en Venezuela.










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