La guerra comercial impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha intensificado con la entrada en vigor este martes de nuevos aranceles a productos importados desde Canadá, México y China. Las medidas han generado fuertes reacciones de estos países, que han anunciado represalias económicas, mientras los mercados financieros de Asia, Europa y Estados Unidos sienten el impacto de esta decisión.
Trump impuso un arancel del 25 % a las importaciones de Canadá y México, y un 20 % a las de China, justificando la medida como una forma de presionar a estos países para que refuercen la vigilancia en sus fronteras y frenen el tráfico de drogas y la migración ilegal hacia Estados Unidos. En respuesta, México anunció que implementará medidas «arancelarias y no arancelarias», mientras Canadá aplicará gravámenes del 25 % sobre 155,000 millones de dólares en bienes estadounidenses. China, por su parte, reaccionó con aranceles adicionales de hasta el 15 % a productos agrícolas estadounidenses, advirtiendo que está dispuesta a «combatir hasta el final» cualquier escalada en la guerra comercial.
La incertidumbre generada por estas tensiones afecta a múltiples sectores, especialmente la industria automotriz en Canadá y México, donde los trabajadores temen despidos masivos. Empresas de transporte en la frontera con EE. UU. han reportado una disminución en la cantidad de mercancías exportadas, mientras analistas advierten que estas medidas podrían provocar un aumento de la inflación en la economía estadounidense. La situación plantea un escenario de creciente tensión comercial y política entre Washington y sus principales socios comerciales, con un impacto global aún incierto.










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