Alabama ejecutó el jueves a un asesino convicto con gas nitrógeno, un nuevo método que coloca una vez más a Estados Unidos en primera plana del debate sobre la pena capital. El estado dijo que la ejecución sería humana, pero los críticos la calificaron de cruel y experimental.
Kenneth Eugene Smith fue condenado a pena de muerte por su participación en el asesinato por encargo de Elizabeth Sennett en 1988 en Alabama. Según los registros judiciales, su marido, el pastor Charles Sennett, contrató a alguien que a su vez contrató a otras dos personas, entre ellas Smith, para que mataran a su esposa y lo hicieran pasar por un robo.
Sennett, que según los tribunales tenía una amante y había suscrito una póliza de seguros para su esposa, se suicidó una semana después del asesinato, cuando los investigadores se centraron en él. Smith fue finalmente detenido después de que los investigadores registraran su casa y encontraran la videograbadora de los Sennett.
El caso de Smith fue juzgado por un jurado en dos ocasiones, según indicó el fiscal general de Alabama, Steve Marshall. En su segundo juicio, que tuvo lugar en 1996, el jurado de Smith votó 11 a 1 a favor de recomendar la cadena perpetua, pero un juez la anuló e impuso la pena de muerte.
Kenneth Eugene Smith, de 58 años, fue declarado muerto a las 8:25 p.m. en una prisión de Alabama, después de respirar gas nitrógeno puro por una mascarilla, lo que le causó hipoxia o falta de oxígeno, informaron funcionarios. Fue la primera vez que se empleó un nuevo método de ejecución en Estados Unidos desde 1982, cuando se implementó la inyección letal, que es el método más usado en la actualidad.
La ejecución tomó alrededor de 22 minutos, y Smith pareció estar consciente por varios minutos. Durante al menos dos minutos pareció agitarse y retorcerse sobre la camilla, por momentos tensando sus ataduras. Luego mostró una respiración agitada durante varios minutos, hasta que ya no fue perceptible.
En su declaración final, Smith dijo que «esta noche, Alabama provoca que la humanidad dé un paso hacia atrás. Me voy con amor, paz y luz».
Dirigió un gesto de «te amo» con las manos hacia sus familiares que acudieron a presenciar la ejecución. «Gracias por darme su apoyo. Los amo, los amo a todos», dijo Smith.
La gobernadora de Alabama, Kay Ivey, apuntó que la ejecución era una forma de justicia por el asesinato por encargo de Elizabeth Sennett, de 45 años, en 1988.
«Tras más de 30 años y un intento tras otro de engañar al sistema, el sr. Smith ha respondido por sus horribles crímenes.










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