Por primera vez desde el inicio de la guerra civil en Siria en 2011, el régimen de Bashar al Asad ha perdido el control total de Alepo, la segunda ciudad más grande del país, luego de una ofensiva rápida lanzada por grupos rebeldes. La ofensiva, encabezada por la alianza islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS), dejó al menos 412 muertos, entre ellos combatientes de ambos bandos y 61 civiles, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
El HTS, junto con otras facciones rebeldes, controla ahora Alepo, con excepción de los barrios en manos de las fuerzas kurdas. Esta victoria rebeldes se produjo en medio de intensos combates, también reportados en el norte de la ciudad, donde los combatientes proturcos han tomado Tal Rifat y varias otras localidades cercanas a las fuerzas kurdas.
El presidente sirio Bashar al Asad, quien cuenta con el apoyo militar de Rusia e Irán, destacó la importancia de estos aliados para contrarrestar los ataques que considera «terroristas», y Rusia ha incrementado su ayuda aérea en la región para intentar frenar el avance rebelde en las provincias de Idlib, Hama y Alepo.
Este episodio representa el enfrentamiento de mayor magnitud en varios años en Siria, un conflicto que ha causado más de medio millón de muertos, millones de desplazados y dejado al país en ruinas. A pesar de los avances del régimen sirio, apoyado por sus aliados, los rebeldes continúan siendo una amenaza significativa, especialmente en la provincia de Idlib y otras regiones estratégicas.
En Alepo, los residentes se han visto atrapados por los combates, con muchas familias «atrincheradas en casa», según relatos de los habitantes locales. Además, los rebeldes, aunque en control de la ciudad, han intentado mostrar una imagen amigable, distribuyendo pan gratis a la población y forzando a las panaderías a trabajar durante la noche.
Para los expertos internacionales, como Aaron Stein, presidente del Foreign Policy Research Institute (FPRI), esta ofensiva rebelde es un recordatorio de la fragilidad del régimen de al Asad, especialmente tras la reducción de la presencia militar rusa en los últimos años.
En paralelo, la situación en Idlib sigue siendo caótica, con bombardeos rusos que han dejado más víctimas civiles. La guerra en Siria continúa siendo un conflicto altamente complejo, exacerbado por la intervención de potencias extranjeras y el desplazamiento de millones de personas.










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