El personal de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) recibió instrucciones de no acudir a su sede en Washington este lunes, tras el anuncio del multimillonario Elon Musk de que el presidente Donald Trump había acordado cerrar la organización.
Según reportes internos, alrededor de 600 empleados fueron expulsados del sistema informático de la agencia durante la noche, mientras que los que aún tenían acceso recibieron correos advirtiendo del cierre temporal de la sede por orden del liderazgo de USAID.
Musk, quien lidera una auditoría del gobierno federal con el respaldo de Trump, afirmó en redes sociales que USAID es una “organización criminal” y que su cierre era necesario. «Se hizo evidente que no es una manzana con un gusano dentro. Lo que tenemos es simplemente un balón de gusanos. Hay que deshacerse de todo», comentó.
Disputa por acceso a información clasificada
El anuncio se produce después de la suspensión de dos altos funcionarios de seguridad de USAID, quienes se habrían negado a entregar información clasificada a los equipos de inspección gubernamental dirigidos por Musk.
Fuentes anónimas informaron a la AP que el Departamento de Eficiencia Gubernamental de Musk, conocido como DOGE, obtuvo acceso a documentos sensibles de USAID, a pesar de no contar con la acreditación de seguridad necesaria. Esta disputa derivó en la suspensión de John Voorhees y su subdirector Brian McGill, quienes se negaron a conceder acceso a la información clasificada.
Hasta el momento, la administración de Trump no ha emitido un comunicado oficial sobre el futuro de la agencia, pero la controversia ha generado incertidumbre entre los empleados y en la comunidad internacional que colabora con USAID.










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