Estados Unidos ha intensificado su presencia militar en Medio Oriente, desplegando fuerzas navales y aéreas adicionales con el objetivo de respaldar a Israel en caso de un posible ataque por parte de Irán o del grupo libanés Hezbollah. Esta decisión se produce en un momento crucial, justo antes de que se reanuden las conversaciones para un alto al fuego en Gaza esta semana.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, ordenó al grupo de portaaviones USS Abraham Lincoln acelerar su llegada a la región, acompañado por el submarino USS Georgia. Esta acción fue comunicada durante una llamada telefónica el domingo con su homólogo israelí, Yoav Gallant, según un comunicado oficial.
El despliegue tiene como finalidad fortalecer las defensas israelíes y actuar como elemento disuasorio frente a posibles represalias de Irán y Hezbollah, en respuesta a los recientes asesinatos de militantes en Beirut y Teherán ocurridos hace casi dos semanas.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores en funciones de Irán, Ali Bagheri Kani, reiteró la firme determinación de su país de castigar a Israel por el asesinato del líder de Hamas, Ismail Haniyeh, aunque Israel no ha confirmado ni negado su responsabilidad en la muerte de Haniyeh.
En paralelo, Estados Unidos, Catar y Egipto han convocado una nueva ronda de conversaciones para un alto al fuego en Gaza, programadas para el 15 de agosto. Las negociaciones entre Israel y Hamas han estado estancadas durante más de 10 meses de conflicto, con Hamas oponiéndose a las propuestas actuales y exigiendo que las conversaciones se centren en la implementación de planes previamente acordados.
Francia, Alemania y el Reino Unido expresaron su apoyo a estas conversaciones, instando a Irán a abstenerse de realizar cualquier tipo de ataque que pueda escalar las tensiones en la región. Washington busca evitar una escalada del conflicto, especialmente a tan solo tres meses de las elecciones en Estados Unidos.










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