El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció que el gobierno de Donald Trump ha concluido la eliminación de miles de programas de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Según Rubio, la reestructuración ha significado la eliminación de 5,200 de los 6,200 programas de ayuda y desarrollo, con solo un 18 % de los proyectos restantes trasladados al Departamento de Estado.
El desmantelamiento de USAID, ordenado por Trump el 20 de enero mediante un decreto ejecutivo, ha generado controversia entre legisladores y grupos de ayuda. Mientras la administración argumenta que muchos de estos programas no beneficiaban los intereses nacionales, críticos señalan que el cierre abrupto ha afectado la lucha contra epidemias, la prevención de hambrunas y la estabilidad económica en diversas regiones del mundo. Además, miles de empleados y contratistas han quedado sin trabajo y enfrentan dificultades para recibir pagos atrasados.
Las decisiones de la Casa Blanca han desatado demandas por parte de organizaciones sin fines de lucro y empresas que colaboraban con USAID. Estas denuncian la terminación ilegal de contratos y la paralización de programas que incluso el propio Rubio había defendido. Mientras tanto, la incertidumbre persiste sobre el futuro de la cooperación internacional de EE.UU. y el impacto de esta reestructuración en la política exterior del país.










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