Durante los primeros días de la presidencia de Donald Trump, inmigrantes sin antecedentes penales han sido detenidos y deportados en las redadas migratorias, lo que, según agentes de inmigración estadounidenses, constituye lo que se conoce como «daño colateral». Aunque este grupo de personas no representa la prioridad de la administración, su situación refleja el cambio de enfoque migratorio.
Christopher Harris, exlíder del sindicato de la Patrulla Fronteriza en California, explicó a EFE que los agentes están describiendo estos arrestos como «daño colateral», ya que muchos inmigrantes están siendo detenidos simplemente «por encontrarse en el lugar y la hora equivocada». A diferencia de administraciones previas que priorizaban la deportación de aquellos con antecedentes criminales, Harris asegura que Trump eliminó esas «prioridades» al firmar una orden ejecutiva en su primer día de gobierno. A pesar de ello, la administración mantiene que los primeros en ser deportados serán los inmigrantes con registros criminales.










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