El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmará este miércoles la Ley Laken Riley, la primera legislación de su nuevo mandato, la cual endurece las medidas contra inmigrantes indocumentados acusados de delitos como robo y agresión, permitiendo su detención y posible deportación antes de ser condenados.
La norma, aprobada rápidamente en el Congreso con mayoría republicana y algún respaldo demócrata, ha sido criticada por grupos de derechos humanos, que advierten sobre posibles detenciones masivas. Sin embargo, Trump la presenta como un paso clave en su agenda de seguridad fronteriza, asegurando que es solo el inicio de una reforma más amplia para combatir la criminalidad relacionada con inmigrantes sin estatus legal.
La ley, que lleva el nombre de una joven asesinada en 2024 por un inmigrante indocumentado, también otorga más poder a los fiscales generales estatales para demandar al gobierno federal por decisiones migratorias. Se espera que la medida enfrente desafíos legales, pero la administración de Trump ya ha anunciado planes para ampliar su política de deportaciones en los próximos meses.










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