El presidente de Rumania, Klaus Iohannis, anunció este lunes su renuncia al cargo en medio de una creciente presión por parte de la oposición populista. La decisión se produce dos meses después de que el Tribunal Constitucional anulara las elecciones presidenciales, generando una crisis política en el país. Iohannis, quien ha ocupado la presidencia desde 2014, confirmó que dejará el cargo el 12 de febrero.
«Para librar a Rumania de esta crisis, renuncio como presidente», declaró Iohannis en un mensaje a la nación. Su mandato debía finalizar tras la elección de su sucesor, pero la invalidación del proceso electoral dejó el futuro político del país en incertidumbre. La decisión del tribunal se produjo luego de que el candidato ultranacionalista Calin Georgescu ganara la primera vuelta de los comicios, lo que desató acusaciones de interferencia extranjera y fraude electoral.
La renuncia de Iohannis ha generado un tenso clima político en Rumania. Varios partidos opositores impulsaban su destitución mediante una moción en el Parlamento, argumentando que su permanencia prolongada era inconstitucional. Mientras tanto, en las calles de Bucarest, seguidores de Georgescu se enfrentaron a la policía tras el anuncio del presidente. Las nuevas elecciones presidenciales han sido programadas para el 4 de mayo, con una posible segunda vuelta el 18 de mayo, aunque aún no está claro si Georgescu podrá postularse nuevamente.










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